Impreso en el corazón

La Constitución que comienza a escribirse nos abre a todos nuevas y amplias expectativas. Nadie podría desconocer que a lo largo del caminar de la nación una mayoría de hombres, mujeres y niños han quedado en las veredas de los caminos pisoteados por las injusticias, egoísmos, maltratos y ambiciones desmedidas de otros. Inmensa es la esperanza que comienza a nacer en tantas vidas mutiladas.

Vientos promisorios les hablan de nuevos y luminosos horizontes. Nadie se siente ajeno a tan magna tarea. Cada quien- desde su trinchera- de una u otra forma, va a ser protagonista de la ruta de navegación que nos imponemos.

Carta Fundamental encomendada a nuestros constituyentes nominados por votación popular y que estamos seguros que Dios les dará la sabiduría que les permita incluir el anhelo más íntimo de todos los chilenos.

Es por eso que no puede volver a darse el espectáculo político de hace unos días porque el desencanto se apoderará y se pensará que es más de lo mismo. Se requiere valor para llegar hasta las encrucijadas y basureros, conocer y escuchar a los que hemos botado y ocultado, a los descartados y abandonados.

Pero no basta y no será nunca suficiente si lo escrito no va teñido con el espíritu y la voluntad de la compasión, la bondad, la misericordia y los cuidados necesarios a quienes lo necesitan. Virtudes que parecen olvidadas.

El trato humano, la capacidad para escuchar, comprender, empatizar, reconocer y aceptar con humilde actitud mis injusticias, mi violencia, el ser mezquino, mentiroso, oportunista y agresor; sea quizás la primera y más importante -Carta Fundamental- que debo imprimir en mi corazón.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra 

Presidente Fundación Paternitas 

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Llanto de la muerte

En algún remoto lugar del planeta, bajo la tierra y el fango- hasta pudo ser en Ankarana, Madagascar, en las cavernas, cuevas y galerías impresionantes donde el lémur acróbata y audaz puede saltar hasta los 30 metros para vadear el abismo. En un ambiente fantasmagórico, rodeado en áurea de reliquia, despierta a la vida una pequeña criatura tras millones de años. Restriega sus ojos en una suave y aterciopelada hoja burdeos y rayas doradas que cuelga frágil desde la grieta de una piedra. 

Un suave y triste llorar se escucha a lo lejos. Está muy soñolienta para ir. El llanto se hace más intenso, lo que la empuja a incorporarse para ver lo que pasa. Le cuesta moverse, pero la curiosidad es más fuerte. Inmenso esfuerzo y mucho volar luego de tan larga hibernación; al fin logra el cometido.

“¿Quién llora y qué tienes?”, pregunta la que antes de ayer era una diminuta lombriz y que ahora despierta hacia el mediodía convertida en mariposa. “Ay mi querida mariposa, de tan hermosos colores, si supieras”, le dijo la tierra. “Si no me explicas no lo sé”. La tierra no sabía la larga historia de su visitante. Muy pronto estaba completamente enterada.

“Mi vida se extingue irremediablemente”. “¿Estás enferma?”, pregunta la mariposa. “De muerte”, le contesta. “La depredación de mis bosques, la contaminación de mis mares, ríos, lagos y manantiales, de las nieves y del aire; me tiene al borde del colapso y ya no puedo más”.  “El comercio de los animales y la extinción de tantas especies, la explotación de los minerales sin racionalidad ninguna, la falta de respeto sin considerarme su socia, maestra y compañera de vida; me desangra y mutila”.

“Pero, ¿quién ha cometido tamaño crimen?”, pregunta muy triste la pequeña mariposa. “El ser humano, ávido de dinero, irracional, insaciable, voraz, codicioso y ambicioso, homicida y asesino. Los encegueció la riqueza, la inmoralidad, la insensatez, la inhumanidad y el poder. No se dan cuenta del incuestionable vínculo que nos relaciona. Justo ahora llegas mi hermosa mariposa, cuando una pandemia arrasa”.

“Estoy en agonía. El virus es la expresión más evidente de mis fuerzas de flaqueza. O se detiene el saqueo o nos llegará el fin inminente. Ninguna vacuna revertirá la situación. Los gobiernos engañan y utilizan a la gente para sus fines mezquinos y egoístas. Sólo en una relación sana, respetuosa y contenida con la naturaleza se encuentra la esperanza, el camino, la vida. Olor a cadáver tiene la justicia que aplican quienes ocuparon su sede y tantas veces a conveniencia de don dinero. Así, en justa venganza levantó la espada y sentenció el planeta”, musitó la madre tierra.

La mariposa quería llorar, pero no quiso que la viera. Se retiró en silencio pensando que ella haría todo lo que fuera necesario para ayudar al cambio del que le había hablado la tierra.

 

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas

 

Voto en las cárceles

Señor Director:

En las elecciones de mayo, solo el 41% de los chilenos habilitados para votar concurrió a las urnas. En la segunda vuelta para gobernadores, solo el 19,6%. Siendo conscientes de la baja participación ciudadana, se tomó la decisión de legislar por la vuelta al voto obligatorio. Un buen mecanismo para disminuir la abstención, pero ¿Qué pasa con las 20 mil personas privadas de libertad que, legalmente, sí están habilitadas para sufragar, pero a los que se les ha negado su derecho?

La Constitución especifica que pueden hacerlo aquellos ‘…que no hayan sido condenados a pena aflictiva’, es decir, que no cumplan más de 3 años y 1 día de sentencia o no haber sido acusados por algún delito terrorista. A fines del 2020, según datos de Gendarmería, más de tres mil eran los internos sin penas aflictivas y cerca de 14 mil los que se encontraban en calidad de imputados. O sea, cumplían con los requisitos. ¿Por qué no fueron contemplados? La participación pública es participación social y quienes quieren reinsertarse en nuestra sociedad deben poder hacerlo en todos sus ámbitos.

En Paternitas lo he visto en cientos de personas con antecedentes penales: la reinserción no solo es capacitación y colocación laboral. Lo son también las habilidades blandas, deberes, derechos, formación en diferentes aspectos que les permiten reconocerse como sujetos en igualdad de condiciones. Piezas que al unirlas se transforman en una verdadera oportunidad para volver a comenzar.

Las negaciones para incorporar en los recintos penales los elementos necesarios para el voto solo van en contra de lo que el Estado está destinado a hacer: ‘asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional’. También desvaloriza el trabajo que diferentes instituciones realizan por la reinserción social de quienes desean ser parte de nuestro país. Partamos por ahí, por lo que es legal y lo que corresponde.

Nancyloreto Muñoz

Encargada de comunicaciones

Fundación Paternitas

Fiscalización

Muy de madrugada, Luchito bajó de la montaña para presentarse ante las autoridades fiscalizadoras que estaban a unas cuantas horas de su ruco. Hacía frío, el otoño esa mañana lo acompañaba con una densa niebla húmeda que le mojaba el rostro y el poco abrigo que llevaba. Él, algo inclinado, hacia adelante, con sus ojos mirando al suelo para evitar la humedad en los cristales de sus anteojos. Era ya la cuarta vez que recorría el mismo camino. Las 3 anteriores había vuelto frustrado y desanimado. Sus viajes fueron en vano. Los fiscalizadores, con su feo uniforme verde oscuro, a cargo del control de los beneficios extra carcelarios, no lo atendieron. Con muy pobres excusas y una burocracia exasperante lo despedían para citarlo nuevamente.

No faltaban las actitudes amenazantes, exigiéndole con severidad su regreso. La pérdida de su tiempo, dinero y riesgo de quedar sin trabajo, nada importaba. Había sido contratado en el único campo algodonero del pueblo. Su dueño, don Fermín, hombre de buen talante y comprensivo; ocupaba a cuántos se lo pedían y particularmente a quienes habían tenido algún infortunio en su camino. Felizmente, la paciencia le sobraba. Los desatinos provocados por los ineptos fiscalizadores y la constante salida de sus trabajadores en hora laboral no lo inquietaban. Héroes anónimos que hacen posible que las virtudes y la esperanza no se extingan.

El desdén de esos malos servidores públicos, o mejor dicho abusadores públicos, su indiferencia, el maltrato, agresión y el horror de ser sólo un número; la indignidad en el trato, junto a no ser atendido en sus demandas, encendía en la víctima, soterradamente, la chispa de la violencia, venganza y crueldad. Luchito empezaba a sentirlo y cada vez más potente y desgarrador, invadiendo todo su ser.

Había en la colina del pueblito de los fiscalizadores incompetentes una pequeña iglesia que se veía de lejos por estar pintada de un color rojo intenso. El sacerdote, anodino y confundiendo el temor que lo paralizaba con la humildad, estaba cada vez más lejano y ausente ante el clamor de un pueblo desesperado.

Y así, en un instante cualquiera, como cuando la noche avanza y se hace más silenciosa; la sociedad de los cansados y provocados no pudo más y semejante a una avalancha que todo lo destruye a su paso; el fuego estalló e iluminó el cielo como no se había visto antes. Las llamas lo aniquilaron todo. Durante muchos días dominó en el aire el olor a muerte y cenizas. La estructura perversa construida en la complicidad de una sociedad cobarde; fue destruida y sepultada para siempre.

¡Cuántas lágrimas y sufrimiento se evitarían actuando a tiempo!

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas 

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Encuentros que transforman

Jim, travieso, desordenado y poco apegado a las normas se alejaba de su casa para acostarse junto al río cerca del barrancón. El viento tocaba su frente, el cantar del agua al choque de las piedras, las nubes pasando y la tranquilidad reinante lo hacían sentirse libre, alegre y en paz.

Había nacido con una pequeña afección pulmonar. La pobreza familiar, largas horas para ser atendido, sin medicamentos, quizá indolencia médica y ausencia de especialistas hizo -como las sombras de la tarde- que su mal se extendiera libremente. A sus 14 años las consecuencias se hacían evidentes. Jim acostumbrado a su dolencia no le daba mayor importancia. Estaba la otra, esa mucho más profunda que se reflejaba en su mirar y su semblante. La de los niños que se entierran vivos en lo más profundo de la tierra.

Llegaba al barrancón y sin afán de buenas migas Burka, perra huesuda de ojo torvo y con la pata izquierda cortada al término del muslo. Casi nunca coincidían, aunque cuando lo hacían ambas miradas esquivas se encontraban. Algo hizo el misterio de la vida que permitió empezar a derrotar la distancia y los temores. Burka normalmente esperaba saciar su sed sólo cuando no escuchaba la tos de Jim, aunque sabían que los dos se necesitaban. En los siguientes días se hizo el milagro. Ella con su lengua lamía tiernamente sus manos algo frías y  desamparadas. A él le gustaba sentir la humedad de su saliva, tibia y reconfortante. El otoño se anunciaba.

Una tarde aparecieron algunas nubes más oscuras. Muy pronto se cubrió más el cielo. Aumentó la tos de Jim. Burka escuchó y corrió  a su encuentro. Estaba con un color verdoso cenizo, apuró el lamido de su rostro de un modo distinto a como lo hacía con sus manos como presagiando lo inevitable. La noche se precipitó con lluvia intensa. Por la mañana, Jim inmóvil con sus ojos de cristal, la miraba fijamente. Ella, en su corazón y a su manera, comprendió su partida. En el rostro del niño se esbozaba una sonrisa y en sus ojos aparecían algo así como estrellas. Burka se alejó del lugar. Otro fuego y otro sol alentaron su camino.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra 

Presidente Fundación Paternitas 

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Mosquitos

En un país muy antiguo y lejano, cuyo nombre usted puede conocer, legislaban los hombres de dos cabezas aunque con ninguna pensaban. La administración la llevaban las matriarcas. Inesperadamente aparecieron millones de mosquitos que picaban y enfermaban a la gente.

El país vivía de la explotación de una mina de oro y de las siembras del trigo, del maíz, de la papa, los girasoles y del mar. Salir de la casa era un fastidio. La fiebre y la muerte los arrebataba. Los pocos sanadores no daban a vasto. Los legisladores, como no pensaban, agravaban la situación hasta el desespero. Sus desatinadas propuestas sólo empobrecían, burlaban y humillaban a la gente.

Las matriarcas, madres de la vida y conocedoras del corazón humano, decidieron convocar a todos y hacerles una propuesta. Una moneda de oro por familia y productos de la tierra y del mar para 3 meses. El pueblo que aceptó la oferta comprendió su responsabilidad, recibió la promesa y se fue a su casa. Los que no, se infectaron y murieron.

Los sanadores, exhaustos, ya no atendieron. Cada uno decidió su destino, libre y soberano, unos con la sabiduría de su entendimiento, otros siguiendo a los hombres de dos cabezas

Cuando los mosquitos se extinguieron, las matriarcas -en el país que usted ya nominó- no aceptaron más en la sede de las leyes a los ineptos, irresponsables e incapaces de velar por la salud de sus conciudadanos. Nunca nos olvidemos que la imaginación amorosa tiene múltiples posibilidades efectivas y concretas para levantar al pueblo que camina fatigado.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas

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Jefas de hogar, trabajo esencial

Señor Director:

Bastante se ha hablado sobre los trabajos esenciales y las nuevas restricciones producto de la pandemia. Si se busca en internet sobre el tema, se despliega un listado de labores permitidas e, incluso, se mencionan aquellas que ya están obsoletas para la realidad actual. Es curioso que no aparezca ni una sola vez ‘jefa de hogar’, trabajo no remunerado, multifacético, vitalicio y común en nuestro país. Curioso porque según el último censo (2017), más de dos millones de mujeres —más del 40% del total de hogares en Chile— son el principal sustento de su hogar y las que tienen la responsabilidad familiar de alimentar, educar y cuidar a sus hijos.

En Paternitas trabajamos con mujeres —en su mayoría con antecedentes penales— que quieren mejorar sus vidas, que se capacitan en un oficio y se preparan para salir al mercado laboral. Muchas son madres con uno, dos, varios hijos y sin redes familiares que puedan apoyarlas —por falta de recursos o por encontrarse en situaciones similares—. Es más, terminado el proceso de capacitación, nos hemos encontrado con un gran problema: una vez gestionada la entrevista laboral, muchas no han podido asistir debido a la falta de redes de apoyo para el cuidado de sus hijos.

Sumemos a esto —y con igual relevancia— que tampoco cuentan con un permiso especial para ese ‘desplazamiento’. En definitiva, ser ‘jefa de hogar’ no es lo suficientemente esencial para entregarles herramientas que comulguen con sus esfuerzos y, en ello, estas mujeres se aíslan en sus casas junto a sus sueños.

Bastaría con considerar un enfoque de género que reconozca la esencialidad de la labor que realizan para buscar alternativas que les faciliten el proceso. En Paternitas, las preparamos para encontrar oportunidades de trabajo y sumarles otro título al de jefas de hogar, pero se necesita más ayuda para que puedan ejercer efectivamente lo que han aprendido, sin renunciar a sus otras labores.

Thiare Rosales

Psicóloga PUC Fundación Paternitas

Reinvención espiritual

En el silencio más absoluto, por la noche más oscura y sin presencia humana alguna, estalló la vida desde el corazón de la muerte impactando con su estelar al universo entero. Así fue la Resurrección de Jesús, sin ruido ni luces, humilde, aunque inmensa, perdurable y admirable.

En este contexto, podemos entender mejor al profeta Isaías cuando dice “Mi siervo no gritará, no alzará su voz ni la hará oír en las calles, no quebrará la caña trizada ni apagará la mecha humeante…”.

Considerando aquello, es posible evaluar -de manera auténtica- los signos de Resurrección que emergen y se hacen visibles en mi cotidianeidad. Tan lejano a los poderes de este mundo: violencia, amenazas, agresión, imposición, etc.

La radiación de la Resurrección marcó nuestra existencia para siempre. Somos para la Resurrección y sólo quien vive la experiencia del Maestro puede superar sus propias mezquindades y desenfrenos. La mirada de Jesús a Pedro, desde el tribunal de las mentiras y de las infamias, perdura hasta ahora sanando la oscuridad y los temores.

Una de las de las características de la Fundación Paternitas es acompañar a quien llega a nuestra institución para hacerlo experto en la detección de la huella de Dios en su corazón. Ser capaz de encontrarse con el humus bendito que impulsa a ponerse de pie y a recomenzar en la esperanza para alcanzar la estatura de Cristo. Nos preocupa que nadie se sienta o crea estar imposibilitado de poder reinventarse por la fuerza espiritual que lo estremece y lo levanta sin importar el pasado.

Pascua de Resurrección propicia para que todos podamos entrar en la dinámica del acicate interior que brinda el Espíritu Santo.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas

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Mujeres privadas de libertad

Señor Director:

Con motivo de la conmemoración del 8M, se han resaltado las duras situaciones que enfrentan distintos grupos de mujeres en nuestro país. A estas es esencial agregar la falta de un verdadero enfoque de género en el sistema penitenciario, el que debiese apuntar a fomentar las condiciones para una adecuada reinserción social y atender específicamente a las necesidades de la población femenina. Sin embargo, suelen verse desatendidas en un sistema pensado y diseñado por y para hombres.

En Chile hay más de 3.000 mujeres privadas de libertad, de las cuales un 89% son madres. Además de una condena penal, ellas deben lidiar con la disrupción familiar, el cuidado de sus hijos y el estigma social. Muchas experimentan pobreza y exclusión social previas a su reclusión y el escaso acceso a oportunidades concretas de reinserción social implica que muchas no cuentan ni contarán con las herramientas adecuadas para enfrentar la vida pospenitenciaria. En un país donde el 73% de los hogares con una mujer a cargo son monoparentales, esto representa un desafío mayúsculo para ellas.

El acceso a capacitación en oficios con demanda real, la protección de sus hijos, la promoción de medidas alternativas al encarcelamiento o la incorporación de criterios de maternidad en el otorgamiento de beneficios penitenciarios, entre otras, pueden ser sólidas contribuciones. Es urgente disminuir el impacto de la prisión en sus hijos(as), especialmente menores de edad, para avanzar hacia un país más seguro, donde se mantengan alejados de ambientes delictuales y cuenten con la contención y cariño de un hogar.

Rolando Carmona Aldunate

Encargado Área de estudios

Fundación Paternitas

 

Incapacidad Crónica

De continuar con el sistema aplicado por el Sename, en términos de habilitación e inserción social, el futuro para los niños imputados -también para los vulnerados- estará teñido de sangre, dolor y desesperanza. Queda más que en evidencia que fracasaron, fracasan y fracasarán ante cualquier intento por lograrlo.

En virtud de la reciente condena a 10 años de Cristóbal Cabrera -conocido como “cisarro”-, no faltaron voces de los que condenan al Estado y a la respectiva institución juvenil por su incapacidad crónica e ineficiente trabajo. No parece ser importante. Muy pronto el silencio y la lápida del olvido hace el resto.

Miles han sido mutilados en sus sueños, sin oportunidades, vejados, abusados, utilizados. Caminan por las calles o se encuentran en cumplimiento de condenas sin destino, sin vida, sin nombre, sin nada.

Muertos para sí mismos, para la comunidad, para el municipio, para los vecinos, para algunas iglesias, para tantos. Sus asesinos, en cambio, sin remordimientos ni cuestionamientos, sin culpas, sin responsabilidades, tranquilos, en paz.

Terminemos con las instituciones públicas como refugio para el pago de favores políticos. Nos ha conducido al descalabro, especialmente, en las áreas sociales más sensibles. Hay que introducir en ellas técnicos del más alto nivel y con experiencia en el mundo de la pobreza, en familias quebradas, hogares amenazados, de los niños con hambre de pan, ternura y afecto. Estoy convencido que los hay, muchos y muy buenos.

Por ahí, y sólo por ahí, vendrá para la niñez sufriente nuevos aires y la luz que alumbrará, al fin, sus oscuros días.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas 

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