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Buscando la felicidad

Buscando la felicidad

Una persona estando en privación de libertad sufre mucho. Tiene momentos de honda oscuridad, se pierden los futuros y las esperanzas. En este contexto, alguien viviendo en el mundo de la delincuencia me envió una nota diciendo que él jamás había podido ser feliz. Le respondí lo que yo creo que es la felicidad:

Estimado amigo. Difícil la pregunta que me hace. Me dice: «¿Por qué yo no puedo ser feliz?” Quizás eso se lo pregunta, muchas veces, la humanidad entera a lo largo de su vida. Tampoco sé la respuesta, aunque le puedo ayudar a mirar su día a día desde otra perspectiva.

La felicidad no es un estado permanente. La respiración, por ejemplo, es permanente y gracias a eso vivimos. Mirar también lo es. Sentir. También la necesidad de alimentarse.

Pienso que la felicidad es un modo de experimentar ciertos instantes, fugases, que nos sacan de sí mismos llevándonos al entusiasmo y a la esperanza. Nos regala una luz que nos ilumina como no lo vimos antes.

Así mismo, cuando somos capaces de ser generosos o cuando perdonamos de corazón al ofensor. Ni qué decir cuando experimentamos la amistad y podemos decir te quiero. La alegría de alcanzar las metas que algún día nos propusimos o ver el triunfo en un compañero de jornada. Dar cuando se descubre una necesidad profunda o esperar en silencio que la noche pase y me visite la mañana. Cuando soy capaz de mirar de frente mi propio pecado que tanto me destruye y le pido a Dios que me dé las fuerzas para superarlo.

Sea consciente de su vida y vea cuantas veces algo misterioso lo desborda. Cuántas veces lo alegra el pan en su mesa o los ojos puros del hijo que lo mira. Aprenda a ver la estrella que lo guía todos los días y puede ser que la próxima vez que me escriba me pregunte: “¿Por qué será que soy tan bendecido?”

Con paciencia y humildad todo se puede.

Bendiciones.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra- Presidente Fundación Paternitas

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monica.alvarez@paternitas.cl