Ahora que se trabaja para elaborar una nueva Carta Magna debemos considerar el término de la facultad presidencial para indultar. En el ejercicio de esta prerrogativa, a lo largo de la historia nacional, hemos sido testigos de “numeritos” protagonizados por algún mandatario.

Generalmente, los indultos se aplican amparados en razones humanitarias y/o cuando hay evidencia cierta que no hubo un debido proceso.
 

No abogo por el término del beneficio, pero  quizás llegó el momento en que deberían ostentar esta responsabilidad entre tres a 5 personas con dilatada trayectoria en valores y principios, sabias e inteligentes. Ello llevaría, probablemente, a evitar presiones políticas, actuar sin descontrol de impulsos y a tener un mejor conocimiento de los hechos en el caso a caso.
 
La razón de una decisión tan sagrada como son los indultos siempre debería ser explicada con toda transparencia a la ciudadanía, muy lejos de las disposiciones tomadas entre gallos y media noche y  con argumentos tan contrarios a la verdad que animan estas determinaciones.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Pesidente Fundación Paternitas