Agradezco muy sinceramente la invitación del Presidente de la comisión de Seguridad Pública de Senado para participar, hace unos días, como Fundación Paternitas, a objeto de escuchar nuestra opinión ante el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, en relación a la persecución del narcotráfico y crimen organizado y otros aspectos del mismo. Reconocer públicamente a instituciones que han tenido, por años, un rol relevante en ámbitos sociales de alta complejidad nos anima y fortalece.

Urge mejorar y transparentar “regular el destino de los bienes incautados en esos delitos y fortalecer las instituciones de rehabilitación y reinserción social…”. Esto, debido a que nunca- en los años que llevamos como institución- hemos sido objeto de ello. Entonces, ¿Quién se queda con los caudales confiscados?

Consecuente con lo anterior parece de importancia fundamental, cuando se crean leyes del tenor a la que estamos aludiendo incorporar en la discusión previa a la formación del cuerpo legal a quienes han sido víctimas e incluso a los victimarios de este cáncer social que no hace distinción de personas ni de instituciones, aún de aquellas más honorables e incluso históricas. La droga y su poder económico pervierte todo a su paso. 

En los tiempos que corren y bajo el concepto de modernidad e inclusión social el testimonio de un consumidor problemático de drogas puede abrir pistas lúcidas y efectivas para enriquecer el diálogo y alcanzar niveles de hondura insospechado. De continuar con sistemas de hace 500 años, no nos augura éxitos.

En el mismo sentido el aporte descarnado de un narco traficante “converso” hará posible conocer de primera línea las fortalezas morales, espirituales y sociales que hicieron la diferencia desde un itinerario de crimen y muerte sin límites hacia las andaduras de la responsabilidad y compromiso social significativo.

¡Cuánto nos han enseñado nuestros residentes de nuestra comunidad terapéutica para implementar terapias y protocolos virtuosos!

Desde abajo, desde el fracaso total, desde las pérdidas y las muertes que les campearon, desde el odio y las venganzas que los encadenaron, desde los dolores sin sentido que los corrompió vencieron y triunfaron. ¡Qué importante es saber cómo lo hicieron!

Pbro. Nicolás Vial Saavedra | Presidente Fundación Paternitas