No hay día en que los noticieros no levanten temas relacionados a los niños y adolescentes que participan en grupos delictuales, lideran bandas y protagonizan feroces y riesgosos portonazos. Hay debates en la tv y otros medios en donde se escuchan toda clase de propuestas, aberrantes algunas, sin sentido otras, desproporcionadas y casi siempre más de lo mismo.

Llama la atención la falta de profundidad y realismo ante la génesis histórica que carcome la vida de quienes han quedado en el más cruel abandono y a la suerte de sus agobios y agonías.

Víctimas que no han sabido nunca lo que significa la felicidad, la ternura, haber sido escuchados, animados, acompañados, educados y significados. Sin sueños, proyectos, identidades ni sentido por la vida. Tierra fértil para ser parte de los ámbitos de violencia. Piezas de ajedrez al arbitrio de los jugadores de turno que buscan sólo su bienestar, el populismo ético, moral y circunstancial. No cuentan para los intereses de nadie, vidas anodinas, así los tratan, así se sienten.

No faltan quienes, con el mayor de los desatinos y desparpajo, consideran bajar la edad penal para niños y adolescentes y aumentar las penas carcelarias. Son los principales victimarios de la inseguridad ciudadana y los mayores responsables de los delitos que se perpetran. La palabrería de los pseudos expertos ya no tiene límites y quienes los escuchan caen en la trampa de creer que es la solución a un problema con variantes multidimensionales y sociales.

Chiquillos y chiquillas sin “rentabilidad política”, sin historias, sin alegrías, sin piedad, sin amores, sin abrazos ni besos. ¿Cómo no ser víctimas de la delincuencia ante un fondo vacío, doloroso, oscuro y frío?

¡No más palos de ciego sino prevención con atención personalizada para cada historia trágica y familias que no saben o no pueden educar a sus hijos! ¡Utilicemos el dinero de todos en el futuro de nuestros niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, calle, delitos y abusos! ¡No sigamos siendo artesanos de proyectos mentirosos, de la indiferencia cruel, del asesinato moral y espiritual, de la cobardía y la muerte!

Pbro. Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas 

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