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Podría ser un testimonio como tantos otros jóvenes que cayeron en el mundo de la droga y la delincuencia, J.A.M.C. no quiere dar su nombre completo por temor a cualquier acción que pueda tener el círculo de personas que lo rodea. “No todos somos iguales y no todos tenemos las mismas oportunidades, asegura, cuando disfruta de uno de los recreos del curso de capacitación en oficio, en el que participó gracias al programa Paternitas Trabajo.

Recorriendo su vida en la entrevista cuenta que son cuatros hermanos, a los 13 años empezó a delinquir por “malas juntas”. “Es importante el entorno donde uno nace y donde vive, yo nací en una población pobre, mi familia no tenía recursos y vivimos la falta de oportunidades”, señaló el joven. Su padre falleció cuando él tenía 6 años, la falta de la figura paterna lo marcó definitivamente, la madre como pudo trató de dar -al menos- la alimentación a sus hijos. Hoy nos cuenta con mucha pena y dolor que su progenitora está muy enferma y quiere ayudarla.

J.A.M.C. está muy motivado con la idea de salir adelante y se caracteriza por una personalidad positiva. Él llegó hasta octavo básico en los cursos que se imparten dentro de los recintos carcelarios, sin embargo aún le quedan 6 años para salir en libertad, cometió robo con intimidación. Por su buena conducta actualmente puede disfrutar de esta “libertad”, que les da la posibilidad de participar en el taller de oficio de electricidad, anteriormente había realizado el taller de soldadura, “y para poder ser un buen soldador es necesario y muy importante saber de electricidad”, aseguró.

Las profesionales del equipo de Paternitas Soledad Ilabaca, psicóloga y Paulina García asistente social, preparan a este grupo de 20 beneficiarios, con las herramientas y habilidades blandas necesarias para que ellos puedan desarrollarse fuera de la cárcel y posteriormente los dejan instalado en un trabajo estable, de acuerdo a la especialidad en la que se capaciten.

Esto es muy importante dice el beneficiario entrevistado porque, “sin estas habilidades y sin la paciencia de las profesionales de la Fundación, muchas veces en el mundo exterior nos cuesta relacionarnos, no nos entienden y nos estigmatizan. Yo pienso que no porque hayamos cometido un error y haber tocado fondo en alguna época de nuestras vidas, significa no tengamos sentimientos y no seamos seres humanos como todos”, señaló J.A.M.C.

Hoy día está agradecido de esta oportunidad. Aunque también reconoce que es el fruto de su buen comportamiento y tiene el sueño de salir como el mejor de los soldadores para poder ayudar así a su familia y a su madre.