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Con un llamado a los empresarios el Padre Nicolás Vial, Presidente de Fundación Paternitas y José Luis Merino, empresario Gastronómico, participaron de la ceremonia, donde se da el punta pie inicial a un proyecto de colaboración, que promueve la gastronomía como motor de impulso y desarrollo personal, que va en ayuda directa de jóvenes infractores de ley, que han optado por dar un giro definitivo a su vida.

El proyecto se denomina La Escuela de la Felicidad: renace cocinando y pretende apoyarlos para su reinserción laboral y social, brindándoles herramientas en el área de la gastronomía, para que ellos puedan auto-sustentarse y dejar atrás el mundo delictual. Este proyecto contempla un emprendimiento, planificando una vida distinta con sus respectivas familias y constituir su propio negocio y puedan renacer con trabajo, sacrificio y responsabilidad, valores que muchas veces ellos dejaron de lado.

“Nosotros somos sólo un eslabón, en esta cadena, sin empresarios como José Luis, no lo podríamos realizar. Son 60 los jóvenes que han pasado por este programa con sus respectivas familias, es decir 240 personas en total, hacemos un llamado a empresarios, políticos, alcaldes y concejales para que esta idea se vaya concretando y de esta manera sea una verdad viva y real el tema de la reinserción socio-laboral de este segmento”, aseguró el sacerdote.

Por otra parte José Luis Merino, uno de los impulsores de la idea es quien imparte los cursos a los jóvenes y sus familias, señala, “ha sido muy reconfortante ser parte de este proyecto, porque he observado las ganas y la fuerza que ellos tienen de salir de la delincuencia y ser un orgullo para sus familias, invito a otros empresarios del rubro a sumarse con mucho convencimiento a este importante proyecto”.

Matías, un joven perteneciente al programa Paternitas Familia, con lágrimas en los ojos, relata como se ha perdido oportunidades en su vida, “yo podría haber sido un gran futbolista pero como preferí el camino fácil, no he podido cumplir mi sueño, hoy no quiero que mi hija se avergüence de mi, por eso estoy en Paternitas”.

Khristián Briones delincuente rehabilitado, da también su testimonio asegurando que sus 18 años en la cárcel no fueron lo peor: “cuando salgo del encierro me encuentro con una sociedad que no da ninguna oportunidad a quienes hemos cometido errores y estuvimos presos, los invito a ser más abiertos a darnos oportunidades, ya que así no seguiremos delinquiendo y por lo tanto habrán víctimas menos en la calle”. Finalmente señala que más cárceles no son la solución, sino, más bien las oportunidades laborales.