[meteor_slideshow slideshow=”vice”]

Cuando se habla de la mujer se habla de vida, fortaleza, vitalidad, esfuerzo, paciencia, tolerancia, compromiso, valentía y especialmente ternura y amor.

Estas cualidades se ven reflejadas en las madres, hermanas, esposas y abuelas, de las personas que están en conflicto con la ley y permanecen privados de libertad. Aquí me quiero detener para una reflexión y solicitarles que redoblen los esfuerzos para que sus familiares no decaigan ante el flagelo de permanecer en la cárcel y mantener esa fuerza que las caracteriza para no debilitarse y siempre hacerles presente que es importante que se reintegren a la sociedad y a la vida familiar, donde recibirán todo el cariño y la contención que sólo las madres pueden ofrecer, sin nada a cambio.

Es por eso que las aliento para que sigan en la tarea de mantener los lazos familiares cada vez más fuertes con sus hijos, hermanos esposos o nietos, que estén privados de libertad, porque para ellos volver a estar con sus seres queridos es un gran motor y un incentivo para no cometer los mismos errores.

La mujer ha sido a través de la historia el eje de la familia, a veces participando desde el mismo hogar, y otras, desde el mundo del trabajo, pero siempre está ahí cuando la necesitan.

Cuando uno visita las cárceles se da cuenta de ello, es la madre o la esposa, la que no falla, está presente siempre, por ejemplo en las visitas semanales de sus familiares, viendo las necesidades y luchando porque salgan pronto en libertad.

Tengan la certeza, todas ustedes, que la Fundación Paternitas las apoya, las acompaña y pido a Dios para que pronto todo lo que las atormenta y preocupa quede en el pasado.

Consuelo Correa de Eguiguren
Vice Presidenta Fundación Paternitas