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Con motivo de la reciente celebración, por parte de la Iglesia Católica, de la Semana de la Familia, nos parece oportuno considerar la importancia que tiene esta institución, es quizás, y creo no equivocarme, la entidad fundamento de toda otra, sea privada o estatal.

Los valores y principios que sustenta una familia, son los que perdurarán como herencia sagrada por el resto de la existencia de los individuos que la conforman.

Es tarea de todos trabajar, potenciar y robustecer la institución familiar, ya que de ella emana una sociedad honesta, caritativa, comprensiva, responsable y solidaria. La primera escuela donde se cultiva todo lo señalado anteriormente es la Iglesia doméstica; es decir la casa donde nacemos. Las relaciones entre los padres, positivas, respetuosas, amables, cordiales y dialogantes, hacen despertar en el corazón filial, las disposiciones que acompañarán actitudes por el resto de la vida.

Sin embargo otras realidades nos cuestionan y nos enfrentan a personas que han sido victimas, en muchas ocasiones, de la irresponsabilidad de sus progenitores, debido a que no han tenido el capital del afecto y del amor cotidiano y poco a poco en el transcurso de su vida van experimentando la soledad y el vacío de su existencia.

Muchas de estas personas, al crecer y apoyados por espíritus nobles logran llevar sus carencias con madurez y esperanza sublimando estos sentimientos por distintas vías como el arte, poesía, el deporte, la música, etc.

Cuando aquello no ocurre podríamos encontrarnos con personas sumidas en el rencor, en la venganza, en la violencia, en el odio y en la sin razón.

Esto lo he conocido de manera personal. Las cárceles juveniles esconden tras sus muros, mucha desolación e historias fracturadas desde la más tierna infancia.

Mostrar un futuro distinto y un sentido de vida es tarea primordial de la Fundación Paternitas y es a lo que nos abocamos día a día.

Padre Nicolás Vial
Presidente Fundación Paternitas