La importancia de la constancia

Para lograr todo proceso de desarrollo personal, lo primero que tenemos que hacer es auto conocernos con nuestras virtudes y defectos.

Generalmente tenemos la tendencia a mirar y pensar en los intentos fallidos o en los aparentes fracasos más que en el esfuerzo que estamos realizando para conseguir algo.

Nos cansamos y nos quedamos a mitad de camino y pensamos tal vez que luchar, para mí, es más difícil que para los demás. Y no es cierto. Hay obstáculos para todos.

Los buenos propósitos no faltan, pero como hay que hacer algún esfuerzo para cumplirlos, dejamos siempre el propósito para mañana y en vez de vencer somos vencidos, hay que hacer bien todo lo que tenemos que realizar.

El vencimiento de los pequeños sucesos sin importancia son los que van cambiando nuestra vida y nos van preparando para realizar los esfuerzos grandes que nos llevan a conseguir lo que nos proponemos.

Intentar todas las veces que sea necesario, pero con ánimo de victoria, venciendo las dificultades que nos parecen insuperables, sabiendo superar el cansancio, y los desalientos hasta conseguir lo que nos hemos propuesto lo aprendemos a través de la virtud de la –Constancia-.

La constancia es una cualidad que nos enseña que hay que mantener en el tiempo con firmeza las resoluciones y la línea de conducta que nos hemos fijado.

Todas las cualidades humanas actúan en el tiempo, los valores morales deben ser permanentes y así podrán probar su eficacia.

La constancia en cierto modo es la hermana menor de la Paciencia. La persona paciente es capaz de esperar, tiene mucha resistencia, tiene aguante como suele decirse.La constancia es indispensable para el desarrollo de todas las virtudes. Se trata entonces de aprender a adquirir hábitos pero con esfuerzo.

Si observamos a nuestro alrededor es muy común encontrarnos con personas con muchas condiciones y con muy buenos propósitos y no logran sacar provecho de todas sus cualidades y la razón es, porque son inconstantes, sus resoluciones no tienen firmeza carecen de carácter y de fuerza de voluntad para mantenerles en el tiempo.

La Constancia por lo tanto es imprescindible no sólo en la formación y en la superación moral de una persona sino en todos los aspectos de la vida.

Todos los valores morales son adquiridos, esto quiere decir que con esfuerzo y perseverancia nos tenemos que ir perfeccionando para ser más dueños de si mismo y para servir mejor a los demás.

Consuelo Correa de Eguiguren
Vice Presidenta Fundación Paternitas

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