Entrevista: “El cambio existe, la gente sí cambia. Pero debemos hacernos parte todos como sociedad para que eso ocurra”

Daniela Navarrete (foto izquierda) y Dániza Ruiz (foto derecha) son las Psicólogas de nuestra Fundación. Dániza es la encargada de llevar el acompañamiento psicosocial de nuestros jóvenes y se desempeña como gestora de casos. Daniela se preocupa de hacer gestión con todas las redes externas que intervienen con quienes ingresan a nuestra Fundación.  Dos pilares fundamentales para el buen desempeño, desarrollo y evolución de nuestros programas con jóvenes. Te invitamos a conocer su trabajo.

Dániza ¿Qué haces específicamente tú?

Soy la encargada de llevar la parte del acompañamiento psicosocial de los jóvenes, lo que nosotros le llamamos procesos y eso significa que dentro de todas las plataformas que  ofrecemos de intervención, ya sea las capacitaciones, el apresto laboral etc. Ellos tienen una tutoría semanal y una intervención que contempla tanto las áreas de mayor riesgo que  tienen en su perfil. Y en esa línea se ven aspectos del joven y también del contexto, círculo social cercano, también realizo las intervenciones y eso es uno a uno. Es caso a caso, si uno pudiera ponerle un nombre soy la gestora de casos de los jóvenes, veo el detalle más íntimo de cada uno. Trato que  se vayan de aquí abrazados de sus vidas, considerando lo siguiente: “este es el lugar donde yo me muevo, estos son mis riesgos, esto no lo puedo solucionar, pero este el nuevo recurso”. Queremos que se responsabilicen y miren su entorno y sean capaces de protegerse y salir fortalecidos, porque uno no le puede quitar todos los factores de riesgo en el que se mueven, pero sí que lo vislumbren y lo afronten de una manera distinta.

¿Que edad tienen los jóvenes que tú apoyas?

El programa de jóvenes va desde 17, casi 18 a 25 años, pero hoy hay una plataforma que es un taller de murales, que ese sí contempla a jóvenes que puedan tener 16 o 17, porque las capacitaciones están pensadas en alguien de 18 años, por la colocación laboral.

¿Y tú Daniela?

También soy Psicóloga del programa. Pero el papel que tengo, es anterior al papel de Dániza, la idea es poder hacer la gestión de redes. Es decir, contactarnos con todas las redes que trabajan con estos jóvenes.

Nosotros vemos cuales son los jóvenes que realmente están motivados en ser parte del programa. Se evalúa el tema motivacional, acá se les da un beneficio monetario que no se otorga en todas partes. Se les da $3.000 por día asistido, por media jornada y $5.000 semanales por desempeño. Se evalúan la motivación en el área de cocina, estar estable en el tiempo, etc. Se realizan dos entrevistas, para poder vislumbrar eso, una motivacional y la segunda una entrevista psicológica. Ahí se ven los factores de riesgo con los que trabajará Dániza y desde ahí ella empieza a intervenir.

Dániza: Desde ahí se pesquisa un poco cuál es el contexto, los factores que puedan tener y con estos elementos planteo un plan de intervención, dado el tiempo que  están acá debe ser bien al grano, para que se vayan  con lo que más les cuesta. El curso de capacitación en gastronomía dura siete semanas, y el apresto laboral dura dos semanas más, hay que considerar que en todo proceso laboral el joven pasa por estas instancias.

A los jóvenes menores se les ofrece el taller de murales y quienes entran a capacitarse en gastronomía pasan por la entrevista de selección donde se plantea el Plan de Intervención, Apresto laboral, Gastronomía y después de eso hay un cierre de proceso en que les hago una devolución de lo que fue su desempeño gastronómico, como en el taller de empleabilidad y en el trabajo conmigo. Hay “cabros” que pueden tener mucho talento para  la cocina, son buenos, nos han demostrado que sí son responsables, si adhieren al encuadre, a las reglas. Poder prepararos para que, de verdad, después no lleguen para acá diciendo “me echaron porque no me presenté en dos días”. Todo eso se los devuelvo a ellos, como una retroalimentación, pero puede haber “cabros” que cumplen en la forma, en el encuadre y que tienen el talento, pero que no se les puedes decir nada porque como que “explotan” y uno piensa, ¿cómo lo voy hacer trabajar si no pueden con la autoridad? Esas cosas son las que les comento: “Tú tienes una regulación super compleja, hay que verla” y vas todo el curso acompañándolos con ese énfasis, les repito a diario: “Tienes que tolerar la frustración, respira, porque o sino no te puedo dar la pega, da lo mismo si tienes promedio siete. No puede ser que la profe no te pueda hablar, no vas a poder tener un jefe”. Es decir, el retorno es con todas las áreas: talento- responsabilidad y el auto trabajo. Hay otros que les cuesta ordenarse, entonces hay muchas formas de intervenir, que les da confianza y tranquilidad que trabajemos en conjunto. A veces, simplemente saber que uno está como recurso, para ellos, para que te digan “hoy me retaron en la mañana” y pasó el día y sino antes hubiese sido un día que no se levantan y se empastillan y se drogan.

Daniela: Yo detecto estos factores de intervención previamente, lo conversamos con la Dániza y el joven para ser parte del programa tiene que firmar un compromiso. Pasan por tres entrevistas con nosotros, la primera  motivacional, segunda  psicológica y la tercera  es la firma del compromiso del plan de intervención, a propósito de lo que la Dani vio, lo que leo y que también hablo con él. Esto es voluntario, nosotros apelamos full a eso, esto depende de ellos y en ese sentido el plan de intervención que se les propone es con conciencia de ellos.

Qué las motivó a trabajar acá e involucrarse con la reinserción…

Daniela: Yo llevo un mes y una semana, nunca había pensado trabajar con jóvenes delincuentes, o algo que se me hubiera ocurrido a mí en la cabeza, siempre me gustó mucho el área social y clínica y nació esta oportunidad y empecé a averiguar y lo que más me gustó fue que el cambio existe, pero debemos hacernos parte todos como sociedad para que eso ocurra, la gente sí cambia.

Este programa es una buena oportunidad para poder creer en la gente que la mayoría piensa que no cambia. No sé cómo explicarlo, yo lo vi como una oportunidad para gente menos afortunada, vi que en la Fundación tenían las herramientas para que puedan cambiar. Me gustó mucho trabajar con jóvenes y ahora más creo en el poder del cambio.

Dániza: Llevo dos  años en la Fundación, siempre me gustó estar donde nadie quería estar, de siempre fui de trabajar en las poblaciones, trabajar en un Techo, coordinar un campamento. Me gustó mucho siempre el contexto más precario, más dificultoso. Estos jóvenes son un desafío gigante, pero además llenan un montón, ese involucramiento real, desde lo digno, es decir yo te miro en tu contexto y no te respondo desde el mío, te contesto desde el tuyo. Esa capacidad de tener un vínculo humano real y que sea recíproco, no asistencialismo, a mí me llamó mucho la atención. El trato digno, el de estar en la calle y estar en la situación en sí. No sabía que iba a llegar a Paternitas necesariamente, pero siempre me vi (ese era un sueño de chica) trabajando en la cárcel.

Reinserción….

¿Qué daño psicológico severo provoca en los jóvenes el contagio criminológico que hay en las cárceles?

Dániza: Para mí el daño mayor, es el daño el vínculo, como factor psicológico terminan siendo hijos de nadie, del abandono. No hay para qué lograr un triunfo si no hay a quien representarlo, si es que lo hago mal o peor da lo mismo, sientes que no valen nada, que la calle te empodera desde la distancia con otro. Un daño a un vínculo real, jamás confiar en alguien, siempre a la defensiva, sin expectativas y acá uno les devuelve otra cosa. Da lo mismo si fueron hijos de nadie, acá hay alguien que sí le importa ayudarte. El trato humano de acá logra reparar el vínculo, le enseña a volver a entender que sí hay personas confiables.

Y la cárcel rompe con todo, no hay nada y ahí la creencia de que soy inútil y no valgo nada se les refuerza, porque la mayoría son como ellos, nadie confía en ellos, nadie daba un peso por ellos. Si su papá, sus amigos terminaron en la cárcel, estos chicos forman su identidad pensando “yo también voy a terminar en la cárcel”. Esta ayuda no puede ser desde lo asistencialista, porque en general existe una utilitariedad de las relaciones, entonces acá es distinto y ellos mismos nos dicen: “Porque usted hace esto, porque usted es tan linda” y nosotros le reforzamos “nosotros creemos en ti” , sino no estaría acá.

¿La reinserción debe englobar a toda la sociedad?

Daniela: Todos se deben involucrar, mientras más áreas involucradas en el proceso más se fortalece y es más rápido el cambio. Una persona o un organismo no se puede hacer responsable, es un tema de todos los chilenos. El Mundo gubernamental y el  mundo privado. Si éste no se abre a dar oportunidades es muy difícil que los jóvenes tengan la posibilidad de tener un trabajo digno, para que puedan desempeñarse y ser mirados de una manera distinta.

¿Porque la reinserción sí?

Daniela: Yo creo en la reinserción como una forma de re aprendizaje, que muchos de estos jóvenes o personas que han estado en la cárcel o infractores de ley, encuentran acá un espacio que les permite aprender nuevas habilidades sociales, formas de relación con otro, aprenden cosas que no aprendieron en el colegio ni en sus vidas. La reinserción es una plataforma de aprendizaje de vida y social. Yo la englobaría en que es aprendizaje, desarrollo de habilidades y aprendizaje personal de uno mismo.

Dániza: La violencia está muy enmarcada en los conceptos de menosprecio y rechazo, entonces en la medida que uno levante rejas, uno está asumiendo el rechazo de manera más latente y asumiendo que esa persona me provoca desconfianza y por ello levanto mis muros, y ahí lo que se está diciendo es que esto de verdad es una escoria y hay que hay que protegerse más que pensar en otra cosa. La reinserción hace todo lo contrario, humanamente dice acá hay un error, pero hay que ponerlo adentro, no sacarlo de la sociedad, para que juntos logremos que surja algo distinto. Afuera se crea más resentimiento. El trato humano que da la reinserción es el que devuelve la dignidad, repara vínculos. Mientras más rejas, más miedo y más desconfianza, más violencia.

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