De la exclusión a la inclusión

Desde su creación, hace ya más de 25 años, Fundación Paternitas se ha hecho la pregunta de cómo romper el círculo de la delincuencia desde la realidad de quienes han cometido delitos y quieren cambiar. Sin quitar responsabilidad personal a los actos cometidos, nuestra mirada está puesta en la capacidad que toda persona tiene de proyectarse hacia el futuro, recogiendo de su pasado las lecciones que le permitirán ser un hombre plenamente inserto en la sociedad.

Nuestra misión nos ha llevado a buscar caminos que se adapten a las necesidades de los tiempos, a los cambios de la sociedad y la búsqueda de la mayor eficacia en nuestra labor.

Actualmente el foco de la discusión y revuelo que han generado las libertades condicionales, nos parece que no apuntan a lo esencial. El tema en que deberíamos centramos no es si salen o no salen de la cárcel, para nosotros eso es obsoleto, la cuestión esencial radica en: ¿Cómo abordamos la problemática delictual o dicho de otra forma de qué manera hacemos posible que un sujeto pase de la exclusión a la inclusión social?

Se piensa que la solución se encuentra alargando penas, construyendo cárceles y/o castigando.

Cabe reflexionar que quienes son sometidos a penas corporales, tarde o temprano van a salir y el circuito de la delincuencia vuelve a darse una y otra vez. Si a lo anterior le agregamos el hacinamiento inhumano que se vive al interior de algunos centros penales y como consecuencia de ello el maltrato físico y psicológico, la casi nula atención médica, la violencia, las agresiones, hacen de todo esto un futuro muy incierto e inseguro para la comunidad.

En este contexto nos hemos esforzado por trabajar en conjunto, tanto con el Instituciones Gubernamentales, para potenciar las capacitaciones e inserciones laborales con las distintas empresas de manera de poder atender a parte de la población próxima a recibir beneficios carcelarios y sobre todo acoger, acompañar y potenciar la inserción gradual de quienes salen en libertad. Esto siempre desarrollado con el núcleo familiar ya que es ahí desde donde comienza el problema y desde allí se ha de solucionar.

En cuanto al trabajo con jóvenes procesados por la ley 20084, el año 2016 trajo consigo la consolidación de una vía de reinserción que a fines de 2015 asomaba: la gastronomía. Agradecemos a quienes hicieron posible el desarrollo de nuestra escuela gastronómica, de nuestra participación en eventos en los cuales pudimos hacer visible y concreto un camino de cambio que, además, ofrecía un amplio horizonte para el desarrollo personal.

El año 2016 trajo los retos que año a año nos enfrentamos, tales como fortalecer alianzas con privados para la contratación de nuestros beneficiarios, conseguir todos los recursos que requieren nuestros programas y consolidar las metodologías para ir logrando cada vez un modelo de trabajo más eficaz en la misión de romper el círculo de la delincuencia en todas sus dimensiones.

Lucía Ruiz-Moreno
Gerenta General Fundación Paternitas

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